viernes 17 de diciembre de 2010

De rodaje

Los rodajes. No puedes vivir sin ellos, pero con ellos tampoco. Suena un tango desgarrador dedicado a los auxiliares de dirección.

Lo que más me fascina sociológicamente en un rodaje es la cadena de presión. El primero de dirección presiona al segundo, que a su vez presiona a un auxiliar, este le pasa la bola a otro auxiliar y al final acaba en el becario. Tímidamente, el becario entra en maqui-pelu. "¿Cuánto os queda?" "Cinco minutos". Pasan cinco minutos. "¿Os queda mucho?". "Cinco minutos". El becario traga saliva. El auxiliar dice al becario de buenas maneras que los actores tenían que estar ya listos y que no se deje torear. Otro auxiliar le echa la bronca por "no meter presión", pese a que el becario ha estado más de cinco minutos observando fíjamente cómo dos peluqueros peinaban esmerada, aunque lentamente, a la actriz. El actor sigue sin maquillar, pero eso es otra historia. El segundo grita al auxiliar. El primero amenaza al segundo. El director permanece ajeno a todo ello y pregunta "¿Qué nos impide?". El primero mira con odio al segundo, éste grita por walkie a los auxiliares, los auxiliares embroncan al becario, "que no está haciendo nada", el becario mete presión a peluquería y los peluqueros se cabrean y se ponen a gritar al becario.

En la inmensa mayoría de los casos la culpa no es de peluquería. Si una actriz necesita una hora de pelo y media de maquillaje y pelu informa de ello previo al rodaje, pero luego se decide (sin consultar a peluquería) que con una hora sobra, que vayan más rápido, que la orden no cuadra... Otras veces se habla mucho y se trabaja poco, ocurre en las mejores familias y en todos los departamentos.

Señores, no metan presión, piensen en el becario.